Los guías-historiadores Álvaro Vázquez y Juan Rebollo participan en los XLVII Coloquios Históricos de Extremadura

     La semana del 24 al 30 de septiembre de 2018 se celebró en Trujillo la 47ª edición de los Coloquios Históricos de Extremadura -organizada por la asociación del mismo nombre-, que conmemoraba este año el octavo centenario de la fundación de la Universidad de Salamanca, institución muy vinculada históricamente a la región extremeña. La conferencia inaugural, “Salamanca, la Universidad de la cultura hispánica”, fue impartida por Luis Enrique Rodríguez-San Pedro, catedrático de la universidad salmantina en la Facultad de Geografía e Historia, el lunes 24 a las 21:30 horas en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Trujillo. El profesor Rodríguez-San Pedro habló de la creación y del desarrollo del estudio salmantino y de la importancia que tuvo para la educación y formación de muchos extremeños a lo largo de tiempo.
Nuestros compañeros Juan Rebollo Bote y Álvaro Vázquez Cabrera, miembros del equipo de Guías-Historiadores de Extremadura, intervinieron en este encuentro los días 25 y 28, respectivamente. Rebollo ofreció una charla sobre los espacios urbanos que los mudéjares extremeños -musulmanes de la Extremadura bajomedieval- ocuparon en Cáceres y Trujillo durante el siglo XV. Por su parte, Álvaro realizó una disquisición sobre las construcciones megalíticas del municipio de Valencia de Alcántara, donde se da la mayor concentración de esta arquitectura prehistórica en tierra extremeña. Os dejamos los resúmenes de ambas comunicaciones:

Ecos urbanos de moros en Cáceres y en Trujillo
Juan Rebollo Bote
(Martes, 25 de septiembre de 2018, 19:40 horas)
A pesar de que no siempre es positiva la visión que de “lo moro” se tiene en la sociedad ibérica actual, no se puede entender la Historia social y urbana de la Península obviando la herencia islámica. En el caso de Extremadura, por ejemplo, Cáceres y Trujillo deben su origen urbano medieval a más de medio siglo de presencia andalusí pero, además, a la impronta que las minorías religiosas -judía y musulmana- marcaron en la expansión extramuros de ambas ciudades a finales del siglo XV. Desde los años 70 pero sobre todo a partir del crecimiento turístico experimentado por estas ciudades extremeñas en los últimos años, se ha potenciado el conocimiento y la puesta en valor, en ocasiones con evidentes distorsiones, del legado histórico y patrimonial de los judíos -las juderías-. Sin embargo, no ha ocurrido lo mismo con los moros (mudéjares), cuyos barrios -las morerías-, no han gozado apenas de interés académico y/o social para ser revalorizados.
Nuestro trabajo pretende exponer datos, hipótesis y propuestas para expandir el conocimiento histórico islámico de dos de las ciudades más importantes de Extremadura desde el punto de vista cultural, Cáceres y Trujillo, haciendo especial hincapié en el colectivo mudéjar y los ecos urbanos de su presencia.

Megalitismo en Valencia de Alcántara. Estado de la cuestión.
Álvaro Vázquez Cabrera
(Viernes, 28 de septiembre de 2018, 17:30 horas)
La gran importancia que tiene el conjunto de dólmenes de la localidad cacereña de Valencia de Alcántara en la actualidad es algo innegable. Sin embargo, esta afirmación no es reciente ya que desde tiempos pasados estos monumentos funerarios han despertado un gran interés, tanto para la población local como para los diferentes investigadores y eruditos que se fijaron en ellos. Es por eso por lo que pretendemos analizar las diversas fuentes documentales que mencionan a dichos monumentos desde finales de la Edad Media y los diferentes autores que intentaron dar una aproximación histórica y/o científica, desde finales del siglo XIX, destacando a autores como Vilanova o Mélida; o algunos más recientes desde la segunda mitad del siglo pasado como Martín Almagro, Elías Diéguez o Primitiva Bueno.
Será un recorrido a lo largo del tiempo viendo cómo la historiografía ha interpretado a los dólmenes, desde garitas o “sacelos” hasta monumentos alzados en tiempos romanos. Todo ello ha contribuido a su puesta en valor reflejándose, entre otros aspectos, en la declaración en 1992 como Bien de Interés Cultural con la categoría de Zona Arqueológica y en que ese conjunto megalítico se pueda incluir en el listado a la candidatura de Patrimonio Mundial de La Raya Hispano-Lusa, haciendo hincapié en que la frontera con el país vecino nos une más de lo que nos aleja.