Durante las últimas cuatro semanas hemos tenido el placer de desgranar el urbanismo y los barrios de Cáceres en un nuevo curso impartido por nuestro compañero Antonio Cancho Sierra en el Centro de Profesores y Recursos de Cáceres (en adelante, CPR).
En esta ocasión el curso ha sido preparado e impartido enteramente por nuestro compañero y se ha estructurado en una clase teórica y tres prácticas en forma de rutas que han cubierto lo más significativo de la evolución urbanística de la localidad a lo largo de su historia, desde la fundación romana de Norba Caesarina hasta la actualidad.
La clase teórica sirvió como magnífica herramienta de comprensión a la ubicación, recursos y condicionantes del entorno en el que se asienta Cáceres, así como de introducción a la expansión urbana, sus regulaciones e incluso los planes que se propusieron pero que nunca se llevaron a cabo, junto con los motivos de todo ello, fuesen demográficas, económicas, históricas, etc.
La primera ruta discurrió en buena parte por el recinto amurallado, con los hitos que marcan su urbanismo: La traza que queda de la fundación romana tardorrepublicana, la refortificación andalusí, el ennoblecimiento del final de la Edad Media y todo lo que pudo ser de utilidad para entender mejor esa. Asimismo, también hubo tiempo para salir de la cerca defensiva y conocer mejor el espacio de los gremios, con las calles que aún llevan sus nombres: Caleros, Tenerías, Curtidores…
El itinerario de la segunda ruta versó sobre el área circundante de la antigua Real Audiencia, verdadera y fundamental razón de la expansión de Cáceres en todos los sentidos desde su implantación en 1790, y su ampliación hacia el cerro del Teso y, con el tiempo, el barrio de Aguas Vivas y el parque del Príncipe.
En la tercera ruta se explicó la lenta pero constante conquista de Peñarredonda desde el siglo XVIII hasta casi el mismo día de ayer, con sus elementos constructivos más señeros, como la Torre del Trabajo, hasta el centro comercial Ruta de la Plata, por lo que resultó un paseo de lo más instructivo sobre las características de las nuevas zonas de la ciudad, que hasta entonces tuvo un evidente apego a los recintos amurallados, no solamente el del período almohade sino el ya muy olvidado -por desaparecido- del siglo XVII.
Se plantearon asimismo herramientas didácticas y debates sobre el pasado, el presente y el futuro que hicieron de este curso una experiencia grata y útil para todos los que participaron en él, fuesen alumnos, coordinadora o ponente.
Como siempre, agradecemos desde estas líneas al CPR de Cáceres habernos tenido en cuenta nuevamente, su siempre excelente acogida a nuestras propuestas y su buena organización en todos los aspectos. Estaremos encantados de estar en sus aulas cuantas veces deseen.