La colaboración entre la Sociedad Extremeña de Arqueología y Patrimonio (en adelante, SEdAP) y nuestra Asociación de Guías-Historiadores de Extremadura sigue dando nuevos frutos. En esta ocasión pudimos disfrutar de dos días seguidos con una ruta que hasta ahora no habíamos realizado en común. Así, los pasados días 15 y 16 de noviembre visitamos el dolmen de Lácara, la basílica del Trampal y la villa de Montánchez, el primer día en buena lid contra la lluvia y el viento y el segundo día con un tiempo más que apacible.

El dolmen de Lácara nos esperaba impasible desde sus milenios de historia y ciertamente sorprendió a todos, incluso a quienes ya lo conocían de antemano. Ejemplo perfecto del fenómeno megalítico del suroeste ibérico y aún imponente a pesar de haber sido desventrado por la dinamita que hizo saltar su cubierta en el siglo XIX. El entorno circundante de dehesa no provocaba sino admiración entre quienes allí estábamos. Piedra granítica hecha hito humano de dominación de la naturaleza.

En la basílica del Trampal, en Alcuéscar, todo fueron agradables sorpresas: La belleza de los tres ábsides que nos recibieron, la excelente restauración de que fue objeto, el detallado centro de interpretación y, sobre todo, las nuevas lecturas que han aparecido de este monumento, desde la evolución de los diferentes cultos religiosos que allí se han ido superponiendo hasta la sugerente posibilidad de que pudiese ser una refactura de la basílica de Santa Eulalia de Mérida. Quedó el debate, ya clásico casi, de si es edificio del período visigodo o ya mozárabe. De nuevo, piedra granítica como ingrediente principal.

Finalmente, por la tarde y tras un buen yantar en el que no pudo faltar el jamón ibérico, recorrimos las callejuelas de Montánchez, muchas más que únicamente las que conducen hacia su famoso castillo, para poder desgranar todo lo que de relevancia tiene la villa: Blasones, ermitas, fuentes, hijos ilustres, ¿juderías?… Y naturalmente el castillo, con sus murallas, aljibes, torres y, claro está, extraordinarias vistas de las comarcas circundantes. Piedra en el castillo, piedra en los canchos sobre los que se asienta, piedra y más piedra.

En resumen, un día largo e intenso, con monumentos desde la Prehistoria hasta los de anteayer, en buena compañía y con múltiples preguntas y comentarios que enriquecieron las explicaciones. Por ello, no nos cabe otra cosa que agradecer a la SEdAP, a su directiva y a todos los que la forman su renovada confianza en Guías-Historiadores. Saben bien que aquí nos tienen para cualquier cosa que puedan necesitar y que aún quedan muchos lugares que conocer y reconocer juntos.