El pasado domingo 27 de septiembre nuestro compañero Antonio Cancho Sierra llevó a cabo una visita guiada muy especial a la villa de Alcántara y lo fue porque acompañó a unas cuarentas personas vinculadas a la Asociación Cultural Coloquios Históricos de Extremadura, institución muy apreciada por todos los que formamos parte de Guías-Historiadores por importantes razones, como son la divulgación de la historia, los personajes y el arte de nuestra tierra, la organización de los coloquios que le dan nombre de enorme utilidad para dar a conocer la investigación que se realiza anualmente sobre asuntos de interés regional y la dinamización cultural de la ciudad de Trujillo.
Gracias a esta ruta pudimos disfrutar del nuevo puente de Álcántara, ya terminado y operativo, así como la rehabilitación y mejora de todo el entorno del puente romano, obra de ingeniería de las más señeras que tenemos por estos lares pero que debe contarse asimismo entre las más relevantes de Europa.
Seguidamente, nos adentramos entre las calles y plazas de la villa nueva -aunque llegamos también a la vieja- y fue un placer, como siempre, conocer los pormenores de las diferentes iglesias que la jalonan, especialmente la de Santa María de Almocóvar, a cuyo interior pudimos afortunadamente hacer una breve pero enjundiosa incursión, pero también los palacios que poblaron los linajes nobiliarios siempre entrelazados con la evolución de la Orden de Alcántara, su arquitectura popular y hasta algún vaho de la presencia judía y mora.
El remate, como no podía ser de otro modo, tuvo lugar en la iglesia y el convento de San Benito, sede histórica de los caballeros alcantarinos hoy en propiedad y gestión de la Fundación Iberdrola, a cuyo personal agradecemos desde estas líneas su amabilidad y flexibilidad para el acceso de nuestros viajeros a sus instalaciones. Naturalmente, este agradecimiento va también para quienes asistieron a la ruta y en especial a Montserrat Avís, sin cuyas gestiones nunca habría salido todo adelante con la brillantez que tuvo.